El miércoles 3 de diciembre de 2014 en la asignatura de Investigación y Actualidad y como parte del Programa Excellence (que desarrollamos por segundo año en colaboración con la Universidad de Navarra) hemos recibimos en el Centro de Bachillerato a D. José María Gutiérrez Segura.
D. Jose María Gutiérrez actualmente es Jefe de la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social de Alicante.
A la conferencia asistieron los alumnos de 4º de E.S.O y 1º y 2º de bachiller y les habló sobre “El empleo no declarado y la economía sumergida”.
D. José María comenzó su conferencia explicando, a grandes rasgos, lo que es un Inspector de Trabajo y Seguridad Social. Se trata de funcionarios del Estado, integrados en las Inspecciones Provinciales, siendo puestos técnicos y no políticos. Se encargan de vigilar que los empresarios y los trabajadores cumplen la normativa fundamentalmente en cuatro ámbitos: en el respeto de los derechos laborales (por ejemplo en materia de jornada de trabajo, contratos temporales, salario o en materia sindical); en materia de seguridad y salud en el trabajo (investigación de accidentes de trabajo, comprobación de que las obras de construcción cumplen las condiciones de seguridad, etc…); en materia de Seguridad Social (cotización, alta de los trabajadores, control de que los perceptores de prestaciones de la Seguridad Social no realicen trabajos incompatibles, etc…), y en materia de extranjería (control de que los trabajadores extranjeros disponen de autorización de trabajo).
¿Qué entendemos por economía sumergida? la actividad económica oculta, solo por razones de elusión fiscal o de control meramente administrativo. Cuando se realizan compra-ventas se debe tener en cuenta que existen tres sujetos en las operaciones (comprador, vendedor y el Estado). Por lo tanto, habría economía sumergida si se realizan este tipo de operaciones sin tener en cuenta al Estado. Si el Estado no obtiene ingresos no podrá transformarlo en beneficios sociales como construcción de carreteras, de hospitales, prestaciones sociales, etc…
Esta situación se entiende fácilmente entre el dinero que el trabajador cobra en bruto y lo que realmente recibe en neto. La diferencia entre ambos conceptos es la participación del Estado.
El 25% del dinero que se mueve en España es “dinero negro”. Somos el noveno país con más economía sumergida. Algunas zonas de España responden a índices que corresponden a países tercermundistas. En este problema se detecta un problema de base social y es la tolerancia ante estas situaciones.
La Inspección de Trabajo y Seguridad Social actúa sobre una parte de este problema. Así entre sus funciones se encuentra la de “aflorar” el empleo sumergido. Así, los funcionarios pertenecientes a la misma (Inspectores de Trabajo y Seguridad Social y Subinspectores de Empleo y Seguridad Social) realizan visitas a los centros donde prestan servicios los trabajadores. Dichas visitas se realizan sin aviso previo y en cualquier horario y día (ya sea fin de semana o de madrugada). En dichas visitas se comprueba que los trabajadores están correctamente dados de alta en la Seguridad Social y también que la jornada realmente realizada se corresponde con la declarada a la Seguridad Social. Otro problema muy actual es la de los perceptores de prestaciones por desempleo que realizan trabajos incompatibles con dicha percepción.
Lo primero es tomar conciencia de que actuar al margen del Estado es algo que está mal y que nos perjudica a todos. Lo público (hospitales, carreteras, colegios…) es de todos los ciudadanos.
Los españoles somos exigentes con los servicios pero somos poco reflexivos con el coste. Por ejemplo si enfermo un domingo espero tener disponible un buen hospital con un buen médico que me atienda; si hay un incendio en mi edificio espero que los bomberos vengan lo más rápido posible… pero ¿cuánto aportamos nosotros? Hay quien exige mucho pero aporta poco o nada.
El dinero que “se escapa” no vuelve a la sociedad en forma de servicios.
En Alicante, antes de que la escolarización fuese obligatoria, había muchos jóvenes de 14 años que trabajaban en las fábricas de calzado.
La Seguridad Social es una conquista muy reciente (protección cuando estás enfermo, pensión de jubilación…). Además, España tiene un índice de natalidad de los más bajos del mundo y sin embargo la esperanza de vida ha aumentado, esto ha producido un envejecimiento de la población y ocasiona una situación de gran inestabilidad. Para sostener esto, todos los que trabajan y dan empleo deben pagar al sistema. El problema es que hay muchos que trabajan fuera del sistema para ahorrarse dinero y ocasionan situaciones de “competencia desleal” porque no le pagan al Estado lo que le corresponde. Esto en nuestra sociedad está bien visto y solemos decir del que lo hace que es un listo. Nuestra respuesta, sin embargo, debería ser la de marginarlo y denunciarlo para que fuese sancionado porque nos roba a todos.
En España, y también en Alicante se producen situaciones de vulneración de derechos de los trabajadores (realizar jornadas superiores a la legal, no cobrar las horas extraordinarias realizadas, precariedad en el trabajo con contratos temporales encadenados), de abono de salarios en “negro”. Estos factores son incompatibles con el perfil de los países desarrollados. Esto acaba ocasionando un círculo vicioso que genera nichos de pobreza porque no declaro y por lo tanto no tengo prestaciones por desempleo o por jubilación por ejemplo.
De la renta media de las personas en ciudades de más de 50.000 personas, nos encontramos con que dentro de las 10 peores, 4 están en Alicante. Esto coincide con el alto nivel de economía sumergida y la consecuencia es que la pobreza se institucionaliza.
Además, el trabajo que no es declarado supone la negación de la existencia de los propios trabajadores al Estado y por lo tanto de los derechos que les corresponden. Les niegan su condición de trabajador y les niegan su dignidad porque les privan de su derecho a tener una jubilación por ejemplo. Esto ocurre por ejemplo con el servicio doméstico ya que mujeres que han trabajado toda su vida sin declarar se ven condenadas a recibir una triste prestación de beneficencia.
La economía sumergida y el dinero negro solo genera, a la larga, pobreza.
Agradecemos cordialmente su asistencia.


